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PALABRA-DERRAMADA

AD HONOREM -TOREADOR (SBC)- LA VERDADERA RISA CINICA

“Yo, yo que me he dicho mago o ángel, dispensando de toda moral, soy devuelto a la tierra con el deber de la búsqueda y la realidad para oprimir"

Arthur Rimbaud “Una temporada en el infierno”

 

Publicar, sea de manera física o ya por este medio virtual, será siempre el símbolo expreso del valor de la palabra, primero está la palabra, la idea, luego la acción. En este caso la conjunción: palabra que expresa la acción y acción hecha palabra.

Gracias por deleitarnos amigo.

 La verdadera risa cínica

 Reír o no reír,

He ahí la carcajada.

 

No me rio de tu inocencia,

Si no de tu ingenuidad,

 

No me rio de tu ira,

Si no de ti miedo.

 

No me rio de tu lujuria,

Si no de tu promiscuidad.

 

Pues la carcajada es sublime,

Si ríes conmigo,

Pero es majestuosa si rio de ti,

Y no te das cuenta.

 

Reír o no reír,

He ahí la carcajada

 

Por que no me rio de su llanto,

Si no de la que tratan fingir.

 

Por que no me rio de su felicidad,

Si no de lo triste que estas.

 

Por que no me rio de sus corazones,

Si no de lo vacios que están.

 

Si quién, ríe al último,

ríe dos veces, que lo disfrute,

por que para mi no es necesario,

abrir la boca para reír

 

Toreador

(SBC)

 

 

 

LA MALE-DICENSIA DE LOS MALDITOS

LA MALE-DICENSIA DE LOS MALDITOS

ALGUNOS MALDITOS

"La poesía es un erizo que está
arrojado al margen del camino, de la
autopista, que se cierra sobre sí mismo y, a
la vez, se expande; que está expuesto a la
muerte y lucha contra el olvido..."

Jacques Derrida

 

’’Esta es mi ’nave de los locos’ de la locura es el espejo.
Al mirar el retrato oscuro todos se van reconociendo.

Y al contemplarse todos saben que ni somos ni fuimos cuerdos,
y que no debemos tomarnos por eso que nunca seremos.
No hay un hombre sin una grieta, y nadie puede pretenderlo;
nadie está exento de locura, nadie vive del todo cuerdo.’’

      Sebastian Brant en "La nave de los locos"

 

"Mi manera de pensar es el fruto de mis reflexiones; está en relación con mi existencia, con mi organización. No tengo el poder de cambiarla; y aunque lo tuviera no lo haría. Esta manera de pensar que censuráis es el único consuelo de mi vida; me alivia de todas las penas en la cárcel, constituye todos mis placeres en el mundo, y me importa más que la vida. La causa de mi desgracia no es mi manera de pensar sino la manera de pensar de los otros"

Marquez de Sade

 

SENSACIÓN

En las tardes azules del verano
Por los rastrojos picoteando
Iré por los senderos
Dejando que el viento bañe
Mi cabeza desnuda
No diré nada, en nada pensaré
El amor infinito me subirá hasta el alma
Y me iré lejos
Como un bohemio cualquiera
Por la naturaleza
Tan contento
Como una hembra.

Rimbaud.

 

Ortega Inmortal

'Cuando hemos llegado hasta los barrios bajos del pesimismo y no hallamos nada en el universo que nos parezca una afirmación capaz de salvarnos, se vuelven los ojos hacia las menudas cosas del vivir cotidiano - como los moribundos recuerdan al punto de la muerte toda suerte de nimiedades que les acaecieron -. Vemos, entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres ni las grandes ambiciones que nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos, aquella manera de pisar el suelo, cuando camina, de una moza gentil, que no amamos ni conocemos, tal ingeniosidad que el amigo ingenioso nos dice con su buena voz de costumbre. Me parece muy humano el suceso de quien, desesperado, fue a ahorcarse a un árbol, y cuando se echaba la cuerda al cuello, sintió el aroma de una rosa que abría al pie del tronco, y no se ahorcó'.

J. Ortega y Gasset, 'Meditaciones del Quijote'

'Existen hombres decididos a no contentarse con la realidad. Aspiran los tales que las cosas lleven un curso distinto: se niegan a repetir los gestos que la costumbre, la tradición, y en resumen, los instintos biológicos les fuerzan a hacer. Estos hombres llamamos héroes. Porque ser héroe consiste en ser uno, uno mismo. Si nos resistimos a que la herencia, a que lo circunstante nos impongan unas acciones determinadas, es que buscamos asentar en nosotros, y sólo en nosotros, el origen de nuestros actos. Cuando el héroe quiere, no son los antepasados en él o los usos del presente quienes quieren, sino él mismo. Y este querer ser él mismo es la heroicidad. No creo que exista especie de originalidad más profunda que esta originalidad 'práctica', activa del héroe. Su vida es una perpetua resistencia a lo habitual y consueto. Cada movimiento que hace ha necesitado primero vencer a la costumbre e inventar una nueva manera de gesto. Una vida así es un perenne dolor, un constante desgarrarse de aquella parte de sí mismo rendida al hábito, prisionera de la materia'.

J. Ortega y Gasset, 'Meditaciones del Quijote'

EL BURGUES

EL BURGUES

 

“…no servíamos para nada los «espirituales», éramos una gente inútil, extraña a la realidad, sin responsabilidad alguna, de ingeniosos charlatanes. ¡Ah, diablo! ¡La navaja de afeitar!.”

 

“Ahora bien, el burgués trata de vivir en un término medio confortable entre ambas sendas. Nunca habrá de sacrificarse o de entregarse ni a la embriaguez ni al ascetismo, nunca será mártir ni consentirá en su aniquilamiento. Al contrario, su ideal no es sacrificio, sino conservación del yo, su afán no se dirige ni a la santidad ni a lo contrario; la incondicionalidad le es insoportable; sí quiere servir a Dios, pero también a los placeres del mundo; sí quiere ser virtuoso, pero al mismo tiempo pasarlo en la tierra un poquito bien y con comodidad. En resumen, trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aun a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una existencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Intensivamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el burgués no estima nada tanto como al yo (claro que un yo desarrollado sólo rudimentariamente). A costa de la intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable. El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación.”

 

“Lo «burgués», pues, como un estado siempre latente dentro de lo humano, no es otra cosa que el ensayo de una compensación, que el afán de un término medio de avenencia entre los numerosos extremos y dilemas contrapuestos de la humana conducta”

 

Fragmento del Tractat del Lobo Estepario, Hermann Hesse

EL LIBRO

EL LIBRO

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges. 

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.  Proverbio Indú.

“El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio”. Anónimo.

“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”. Bronson Alcott.

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Emily Dickinson.

“Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer”. Alfonso V.

 

Fuente http://artedfactus.wordpress.com/2008/04/02/frases-celebres-sobre-el-libro-la-lectura-y-la-biblioteca/ (I/19/08)

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El Libro

Creación de Dante era el libro, 
era su Infierno
Cuando a él bajamos los ojos, 
yo dije trémulo: 
¿Comprendes ya que un poema 
cabe en un verso? 
Y ella respondió encendida: 
-¡Ya lo comprendo!
 
Gustavo Adolfo Bécquer

***

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Francisco de Quevedo

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Poema Oda Al Libro II

Pablo Neruda

 

LIBRO/ hermoso,/ libro,/ mínimo bosque,/ hoja/ tras hoja,
huele/ tu papel/ a elemento,/ eres/ matutino y nocturno,
cereal,/ oceánico, / en tus antiguas páginas / cazadores de osos,
fogatas/  cerca del Mississippi,/ canoas/ en las islas,/ más tarde
caminos/ y caminos, / revelaciones,/ pueblos/ insurgentes,
Rimbaud como un herido/ pez sangriento/ palpitando en el lodo,
y la hermosura/ de la fraternidad,/ piedra por piedra/ sube el castillo humano,
dolores que entretejen/ la firmeza,/ acciones solidarias,/libro
oculto/ de bolsillo/ en bolsillo,/ lámpara/  clandestina, / estrella roja.

Nosotros/ los poetas/ caminantes/ exploramos/ el mundo,/ en cada puerta
nos recibió la vida,/ participamos/ en la lucha terrestre./ Cuál fue nuestra victoria?
Un libro,/ un libro lleno/ de contactos humanos,/ de camisas,/ un libro
sin soledad, con hombres/ y herramientas,/ un libro/ es la victoria.
Vive y cae/ como todos los frutos,/ no sólo tiene luz,/ no sólo tiene
sombra,/ se apaga,/ se deshoja,/ se pierde/ entre las calles,
se desploma en la tierra./ Libro de poesía/ de mañana,
otra vez/ vuelve/ a tener nieve o musgo/ en tus páginas
para que las pisadas/ o los ojos/ vayan grabando
huellas:/ de nuevo/ descríbenos el mundo/ los manantiales
entre la espesura,/ las altas arboledas,/ los planetas
polares,/y el hombre/  en los caminos,/ en los nuevos caminos,
avanzando/ en la selva,/ en el agua,/ en el cielo,
en la desnuda soledad marina/  el hombre/ descubriendo
los últimos secretos,/ el hombre/ regresando/ con un libro,
el cazador de vuelta/ con un libro,
el campesino arando
con un libro.

 

 

 

Mas Baudelaire

- X -

A la una de la mañana

     ¡Solo por fin! Ya no se oye más que el rodar de algunos coches rezagados y derrengados. Por unas horas hemos de poseer el silencio, si no el reposo. ¡Por fin desapareció la tiranía del rostro humano, y ya sólo por mí sufriré!

     ¡Por fin! Ya se me consiente descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Me parece que esta vuelta de llave ha de aumentar mi soledad y fortalecer las barricadas que me separan actualmente del mundo.

     ¡Vida horrible! ¡Ciudad horrible! Recapitulemos el día: ver a varios hombres de letras, uno de los cuales me preguntó si se puede ir a Rusia por vía de tierra -sin duda tomaba por isla a Rusia-; disputar generosamente con el director de una revista, que, a cada objeción, contestaba: «Este es el partido de los hombres honrados»; lo cual implica que los demás periódicos están redactados por bribones; saludar a unas veinte personas, quince de ellas desconocidas; repartir apretones de manos, en igual proporción, sin haber tomado la precaución de comprar unos guantes; subir, para matar el tiempo, durante un chaparrón, a casa de cierta corsetera, que me rogó que le dibujara un traje de Venustre ; hacer la rosca al director de un teatro, para que, al despedirme, me diga: «Quizá lo acierte dirigiéndose a Z...; es, de todos mis autores, el más pesado, el más tonto y el más célebre; con él podría usted conseguir algo. Háblele, y allá veremos»; alabarme -¿por qué?- de varias acciones feas que jamás cometí y negar cobardemente algunas otras fechorías que llevó a cabo con gozo, delito de fanfarronería, crimen de respetos humanos; negar a un amigo cierto favor fácil y dar una recomendación por escrito a un tunante cabal. ¡Uf! ¿Se acabó?

     Descontento de todos, descontento de mí, quisiera rescatarme y cobrar un poco de orgullo en el silencio y en la soledad de la noche. Almas de los que amé, almas de los que canté, fortalecedme, sostenedme, alejad de mí la mentira y los vahos corruptores del mundo; y vos, Señor, Dios mío, concededme la gracia de producir algunos versos buenos, que a mí mismo me prueben que no soy el último de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio.

- XII -

Las muchedumbres

     No a todos les es dado tomar un baño de multitud; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.

     Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada.

     Goza el poeta del incomparable privilegio de poder a su guisa ser él y ser otros. Como las almas errantes en busca de cuerpo, entra cuando quiere en la persona de cada cual. Sólo para él está todo vacante; y si ciertos lugares parecen cerrársele, será que a sus ojos no valen la pena de una visita.

     El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, interno como un molusco. Adopta por suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las miserias que las circunstancias le ofrecen.

     Lo que llaman amor los hombres es sobrado pequeño, sobrado restringido y débil, comparado con esta inefable orgía, con esta santa prostitución del alma, que se da toda ella, poesía y caridad, a lo imprevisto que se revela, a lo desconocido que pasa.

     Bueno es decir alguna vez a los venturosos de este mundo, aunque sólo sea para humillar un instante su orgullo necio, que hay venturas superiores a la suya, más vastas y más refinadas. Los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los sacerdotes misioneros, desterrados en la externidad del mundo, conocen, sin duda, algo de estas misteriosas embriagueces; y en el seno de la vasta familia que su genio se formó, alguna vez han de reírse de los que les compadecen por su fortuna, tan agitada, y por su vida, tan casta.

Consideraciones sobre la Persona, vistas por un lego desde la periferia.

Abstrayéndose un tanto de tema tan demandante, aquí me permito comentar algo sobre los componentes cultura e historia como parte fundamental de la persona, porque “yo” también soy mi historia y mi cultura, es sabido que el ser no cambia, la historia y la cultura si, pero precisamente, estos dos componentes producen su marca de hierro candente en la formación de quienes somos.

 La cultura es un factor decisivo en la persona, en ella nos desarrollamos y de ella recibimos fuerte influencia, de modo que la cultura nos marca tanto a nivel de personalidad como –me imagino- en el ser. Es así que esta cultura constituye nuestro entorno, la circunstancia en la que nos desarrollamos y, como tal, nos hace. La importancia de la circunstancia en la que nos desarrollamos toma relevancia y aval en la conocida cita de Ortega y Gasset “yo soy yo y mi circunstancia”.

De igual forma el factor historia es de gran valor para entender quienes somos, porque, a mas de otros aspectos, lo que diferencia al hombre del resto de criaturas, es precisamente la historia, esa noción de pasado, que, unida a la de presente y futuro nos permite actuar, de modo que la historia –a nivel personal- a través de la memoria, nos permite recorrer o tomar en cuenta lo que he hecho previamente para corregirlo o mantenerlo y proyectarme.

Bien, el Dr. Francisco Álvarez en su valiosísimo libro Las exclusivas del hombre pone mucho énfasis en la memoria, como aspecto diferenciador entre personas y animales a más de la razón. Así también nos dice que “cuando mas sujeta a la presión de los usos [costumbres] una sociedad está, menos histórica es, mas se repite”, también nos habla sobre el hombre como un animal “que vive una sucesión de puros presentes, trocase en un ser temporal que, en cada presente, vive a un tiempo mismo el pasado y el porvenir, el primero lo retiene mediante la memoria y el segundo lo proyecta mediante la imaginación prospectiva” para lo cual hay que tener en cuenta que el presente es “como un instante que ha engrosado e incluido en si el pasado y el futuro”.

 Todo lo antedicho no es sino una aproximación coyuntural e individual al tema de la Persona, su Ser. Excusas si he realizado una lectura individual a los autores que se nombran en los párrafos anteriores, en todo caso dejo sentado mi modo de ver el tema, que dicho sea de paso, esta tan solo delineado.

 Saludos

 Nagare.

Humor distinto

Carta dirigida por Macedonio Fernández a su amigo Jorge Luis Borges.

“Querido Jorge:

Iré esta tarde y me quedare a cenar si no hay inconveniente y estamos con ganas de trabajar. (Advertirás que las ganas de cenar ya las tengo y solo falta asegurarme las otras).

Tienes que disculparme el no haber ido anoche. Soy tan distraído que iba para allá y en el camino me acuerdo que me había quedado en casa. Estas distracciones frecuentes son una vergüenza y hasta me olvido de avergonzarme.

Estoy preocupado con la carta que ayer concluí y estampille para vos; como te encontré antes de echarla al buzón tuve el aturdimiento de romperle el sobre y ponértela en el bolsillo: otra carta que por falta de dirección me habrá extraviado. Muchas de mis cartas no llegan, porque omito el sobre o las señas o el texto. Esto me trae tan fastidiado que te rogaría que vinieras a leer esta en casa.

Su objeto es explicarte que si anoche tú y Pérez Ruiz en busca de Bartolomé Galindez no dieron en la calle Coronda debe ser, creo, porque le han puesto presa para concluir con los asaltos que en ella se distribuían de continuo. A un español le robaron hasta la zeta, que tanto necesitan para pronunciar la ese y aun para toser. Además los asaltantes que prefieren esa calle por comodidad, quejaronse de que se la mantenía tan oscura que escaseaba la luz hasta para el trabajo de ellos y se veían obligados a asaltar de día, cuando debían descansar y dormir.

De modo que la calle Coronda antes era esa y frecuentaba ese paraje, pero ahora es otra; creo que atiende al publico de 10 a 4, seis horas, lo mas del tiempo lo pasa cruzada de veredas en algunas de sus casas: quizá anoche estaba metida en la de Galindez; ese día le toco a Galindez vivir en la calle.

Es por turnos y este es el turno de que yo me calle-

Macedonio”