DE SIMETRIA Y ASIMETRIA
Estimados amigos, la simetría quizá está ligada a la vida misma, es decir, es característica suya, claro, me refiero a un plano perfecto en el que exista el equilibrio que esta brinda, desde los clásicos ejemplos de correspondencia como el arriba-abajo, blanco-negro, cielo-infierno (por mas figurativos que sean en algunos casos) hasta la llamada ciencia exacta de las matemáticas -la cual, gracias a signo tan simple “=” nos muestra la equidad y armonía de los números- no escapamos a la igualdad de las cosas y es que al parecer es ley universal que la simetría sea atractiva a la vista humana, siendo la tal la “simple” correspondencia de algo en relación a un eje o plano. Es que, como no reparar en la belleza de la arquitectura gótica o barroca que talla la roca con el cincel de la igualdad o en la misma correspondencia entre las fuerzas físicas, mas, debemos reparar conforme las investigaciones apuntan, en el hecho de que –pese a así parecerlo- la naturaleza no sería simétrica. No repararemos en estas líneas en disquisiciones de tipo biológico arto conocidas por el público, mas, para cumplir con nuestros fines, tomemos por ejemplo el átomo. Solía decirse en la antigua teoría atómica que los electrones de este giran alrededor del núcleo formando una suerte de elipse mas, actualmente se considera que tal afirmación es errónea, siendo la trayectoria de los tales corpúsculos subatómicos errática alrededor del centro. Ahora bien, abstrayéndonos del ejemplo anterior tomemos el caso de la genialidad. Para esbozarla ínfimamente definiré que es la norma, en términos básicos este vocablo designa lo que es general para todos, y siendo general, es igual para todos, de manera que, siendo así, la norma nos hace iguales. Ahora bien, tenemos su correspondiente en la igualdad o lo anormal, sabiendo que la partícula “a” designa carencia, de modo que anormal es carecer, sin, fuera… de lo normal, es decir, de la media. Entonces aquí viene la relación con la asimetría, pues, casi es ley general que las personas excepcionales están fuera de la media, fuera de la norma y, precisamente en este aspecto radica su valor, pero, ahora nos topamos con que el valor está en la asimetría ¿no es verdad? Luego, es interesante la dualidad en este caso (forma de simetría en otra escala ¿?) entre la simetría y la asimetría que generan, la primera en los mas de los casos atracción -como en el plano estético y en otros- y la segunda también brinda un valor agregado por el mismo hecho de estar fuera del parámetro –esto en términos más cognitivos-conductuales-. De manera que, a nuestro parecer asimetría y simetría tienen valores positivos de atracción y gusto (¡aunque todo esto nos suene a tautología!) Mas, ahora nos llega otra duda final ¿acaso es posible medir la simetría totalmente, es decir, podemos decir que algo es realmente correspondiente a los dos lados de un eje? Quizá sí, quizá no, difícil de saberlo, pero partiendo de esta incertidumbre podremos generalizar que la asimetría en vez de la simetría es la norma en el planeta. Ahora alejándonos de tanta disquisición subjetiva, mejor centrémonos en una realidad, en un hecho objetivo y patente, la belleza de la foto que ilustra estas líneas, diríamos simétrica, mas, podríamos decir que la beldad de la misma, radica en una ínfima, casi traslucida imperfección rendida ante la desbordante luz que proyecta, lo cual nos hace recordar los shoji japoneses y su papel blanco que permite pasar la luz pero no la vista, ¿es que acaso es el mismo efecto? es decir… ¿es que acaso la belleza radica en esa fina patina que se cierne por sobre el metal o en esa tenue luz que deja filtrar el shoji, evitando que el ímpetu del sol desgarre nuestra mirada? Cada quien tendrá sus propias observaciones, mas, por el momento, disfrutemos. Ave atque vale.
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